Salud y Belleza
Un tiempo de reflexión y de transformación

Un tiempo de reflexión y de transformación


Un tiempo de reflexión y de transformación

La Semana Santa es de reflexión, también para políticos y gobernantes y para los que hacen daño como los narcotraficantes y delincuentes, para que se transformen.

Este día de Viernes Santo es el día en el que el hijo de Dios muere en beneficio de la humanidad y para redimirla de sus pecados. Es un día que está dedicado al luto, al ayuno, a la abstinencia, es un día en el cual en las iglesias católicas las imágenes de los santos han sido cubiertas con paños obscuros en señal de recogimiento y dolor por la muerte de Cristo, pero también es un día de reflexión.

El significado de la Semana Santa para los católicos tiene que ver también con transformación. Es decir, que estos actos trascendentales en el mundo católico tienen dos connotaciones que son universales y que pueden ser aplicadas desde diferentes ópticas a la vida en general de las personas y de las naciones.

Si empezamos a pensar cuánto hace falta un alto en este camino de situaciones encontradas que parecen atenazar al país y a los bolivianos, por ejemplo, sería importante un compás de reflexión de parte de los gobernantes y de los gobernados. Que reflexionen los primeros si los cambios que se están llevando a cabo tendrán la virtud de mejorar la vida de los bolivianos y el costo que esto significa para la pacífica convivencia y la unidad de los bolivianos. Los gobernantes deben tener la sabiduría suficiente para reflexionar sobre sus aciertos y sobre sus errores y en estos últimos enmendarlos.

El desafío que tienen los gobernantes en un momento especial y significativo en la historia boliviana es trascendental, porque todo lo que hagan o dejen de hacer afectará la vida de las personas y de las generaciones futuras. En términos políticos que prevalecen para la consecución de objetivos, puede ser que el camino adoptado no sea el mejor para llegar a esas metas, y en el balance periódico también hay que preguntar si los métodos no están destruyendo valores cristianos y de algún modo universales sobre la convivencia pacífica, la unidad, la solidaridad, la familia y la determinación de los bolivianos de vivir en una sociedad democrática, con justicia social y menos pobreza.

La Semana Santa debe su nombre a que estos días se celebra lo que la Iglesia católica señala como lo más importante que hizo Cristo por la humanidad y que es su pasión, su muerte y su resurrección.

También se explica que la Semana Santa coincide con la renovación de la tierra o sea que todo se está renovando y la pregunta que, generalmente, realizan los prelados de la Iglesia es si uno personalmente se está renovando.

Ésa es una pregunta o una idea que señala el propósito de inducir a la reflexión personal, pero al mismo tiempo a la necesidad de que el mensaje tiene carácter universal, porque se refiere a una enseñanza que debe ser analizada por todos los seres humanos. La reflexión en términos filosóficos se refiere a un proceso de meditar, a la capacidad del ser humano que le permite pensar con el propósito de llegar a conclusiones. El ser humano tiene esa capacidad porque posee racionalidad.

La reflexión y la transformación, es decir, el pensar en los diferentes ámbitos públicos, privados, de poder o ciudadanos, si estamos actuando en ese camino de no dañarnos ni de dañar a los semejantes. La Semana Santa es de reflexión para la gente sencilla y común, para la gente que trabaja y se sacrifica cada día, pero también para los políticos y para los gobernantes y para aquellos que viven haciendo daño como los narcotraficantes y los delincuentes, para que se transformen. El domingo, cuando se celebre la Resurrección de Cristo, que es el día más importante para los católicos, representa la esperanza de salvación del mundo, o sea la oportunidad de que cada uno se transforme y se redima.
 



"El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes pastos él me hace reposar y a donde brota agua fresca me conduce."