Camino de Amor



Amar a Dios sobre todas las cosas


¿Alguna vez te has detenido a sentir los efectos benéficos que te da el amor?, ¿Alguna vez te has auscultado para darle sitio? Cuando puedas lograrlo, entenderás cómo es el Amor del Divino Padre. Si pudiera graficarse lo que hubo de ocurrir dentro y en su intimidad, nuestra mente y retina explotarían, ante el gran caos cósmico de la energía manifiesta en los planos suprasensibles, como luz. Pero, eso se intuye y se percibe como luz no es más que el amor infinito del que explosionó para crearnos como partículas indiferenciadas de su mismo Ser.

¿Has comprendido esto? Entenderías por qué amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como así mismo representa el más alto emblema de amor. Y con este sentimiento, participas con gratitud del gran viaje que iniciaste desde el mismo seno del Supremo Padre Madre Dios, quien concedió a sus hijos una valija con sus dones y atributos para la experimentación de gozo y dolor de las pruebas y accidentes en el camino de la realización.

Compartirás con aquellos, tus hermanos, que por ignorancia dilapidan con distracción los dones adquiridos y deambulan por los mundos como huérfanos, convertidos en nauseabundos seres, en el espectro humano. Sentirás compasión, no aquella que humilla, sino, la que permite elevar una plegaria y auxilio para el hermano enfermo del alma, compartiendo tus conocimientos, no el que hace arrogante y fatuo, sino el que ayuda al solitario a transitar el camino interior de su alma y ser, exhortándole que la alegría, gozo y felicidad permanecen oculto a la razón, y si, en el origen iniciático de su chispa divina, herencia directa del caos cósmico manifiesto en el gran Corazón y Mente de DIOS.

Entenderás porque no hay dolor cuando conoces de Él, y no hay sufrimiento cuando transitas de su mano, no hay muerte cuando de la inmortalidad conoces, percibiendo que con Él te refundirás en su morada eterna. Pero para encontrar y realizar estos estadios de la conciencia deberás aprender lo más difícil del camino: Amar. Amar sin pasión, perdonando y tolerando la diferencias de género y grados, sacrificando todo aquello, que por apego, causan sufrimientos, incluyendo fama y fortuna de los dones fortuitos adquiridos y de naturaleza propia de la materia.

Es importante, sobre todo, desarrollar fe, no la que es profusa cuando todo sale bien, sino aquella que te compulsa para ser modelo de humildad, nobleza y aceptación de repuestas a las pruebas que se experimentan para el crecimiento del Ser. De ese Ser, oculto en las tinieblas de las pasiones que al permitírsele canalizar sus divinos atributos, convierten al hombre en el héroe en la conquista de su final divino, que da origen a la expresión auténtica del Plan manifiesto por la gran Mente de Dios, en la inspiración de la creación.

Por: Lesbia Gómez Suero

Fuente: http://www.listindiario.com/religion/2015/06/30/375527/amar-a-dios-sobre-todas-las-cosas